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ALIMENTOS ACONSEJADOS PARA LOS PACIENTES CON ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
La ALIMENTACIÓN debe tenerse muy en cuenta en el cuidado de los enfermos de Alzheimer. A medida que la enfermedad avanza los enfermos tienden a descuidar sus aspectos personales y abandonan la mayoría de los hábitos, entre ellos la alimentación. Un enfermo de Alzheimer puede descuidar tanto la dieta que llega a producir un deterioro en su organismo por falta de nutrientes adecuados. Esto ocurre particularmente en las etapas más severas de la enfermedad cuando los pacientes obligatoriamente tienen que ser atendidos por otras personas. ( En etapas muy avanzadas se puede necesitar la alimentación asistida del paciente a través de sondas). Una alimentación adecuada ayuda a mantener el organismo de los enfermos en mejores condiciones, puede ayudar a mejorar muchos de los síntomas y puede retrasar la evolución de la enfermedad. Entre los alimentos aconsejados en la dieta del enfermos de Alzheimer tendríamos los siguientes:

– Alimentos ricos en ácidos grasos esenciales: Se sospecha que la falta de ácidos grasos pudiera ser uno de los desencadenantes del Alzheimer. Análisis en pacientes de esta enfermedad muestran bajos niveles de ácidos grasos. La ingestión de alimentos ricos en ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6 podría contribuir a mejorar la evolución de la enfermedad. Se ha comprobado que aquellos pacientes que recibían estos componentes por medio de alimentos o, incluso mejor, a través de complementes mostraban una estabilidad mas grande en el carácter y no ofrecían tantos episodios de depresión o irritabilidad. ( Para ver alimentos ricos en ácidos grasos esenciales. )
– Alimentos ricos en vitamina C. La vitamina C es un potente antioxidante, capaz de neutralizar los efectos negativos de los radicales libres sobre las células del cerebro. La ingestión de alimentos ricos en vitamina C puede ayudar a retrasar los síntomas del Alzheimer.
Alimentos ricos en energía: El problema que tienen los enfermos de Alzheimer es su desinterés cada vez más grande hacia la comida a medida que avanza la enfermedad. Esto provoca en ellos muchas veces un cansancio y una falta de ganas de comer que origina problemas nutricionales. Al mismo tiempo, la dificultad progresiva en el manejo de los cubiertos Utilizar alimentos que sean muy nutritivos y, al mismo tiempo, muy fáciles de ingerir, puede ser una manera de solucionar el problema. Entre estos alimentos conviene señalar los siguientes: Leche y productos lácteos enriquecidos con minerales o vitaminas, panes, bollos o ” snacks” enriquecidos, preparados nutritivos fáciles de comer, etc.
– Alimentos ricos en vitamina E: Por sus propiedades antioxidantes, la vitamina E puede ayudar a retrasar los efectos destructivos del Alzheimer en las células cerebrales. Los vegetales que poseen esta vitamina son las grasas de origen vegetal: El aceite de germen de trigo ( 20,3 mg por cucharada) , las semillas de girasol ( 14, 8 mg por onza), las avellanas ( 6,7 mg por onza), el aceite de girasol ( 6,3 mg por onza) , las almendras tostadas ( 6,7 mg por onza) , el aceite de oliva ( 1,67 mg por cucharadita) . Otras fuentes vegetales poseen cantidades menores, como la manzana (1,6 mg por manzana) o los espárragos ( 0,4 mg por cada dos tallos). El mango y el aguacate tendrían también en cantidad menor. Muchos otros vegetales poseen vitamina E pero en cantidades tan pequeñas que no merece la pena nombrarlos.

ALIMENTOS DESACONSEJADOS PARA LOS PACIENTES CON LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
 Dada la dificultad de deglución del enfermo de Alzheimer así como su dificultad en el manejo de cubiertos, deben evitarse aquellos alimentos que puedan ser difíciles de tragar o que se corra el peligro de tragarse enteros sin masticar. Igualmente deberemos evitar aquellos alimentos que precisan el uso de cucharas o utensilios que resulten difíciles de manejar. Entre todos estos alimentos debemos tener en cuenta los siguientes:
Los frutos secos deben ser masticados adecuadamente para que no resulten indigestos. El enfermo de Alzheimer puede tener dificultades en su masticación e incluso puede tragárselos enteros con el potencial peligro de ahogarse. A pesar de resultar muy nutritivos, es mejor no proporcionar estos alimentos a este tipo de enfermos, al menos en su forma natural. No obstante, podrían resultar útiles aquellos preparados en forma de galleta, siempre que no estén secas, en que aparezcan estos alimentos bien triturados y de forma blanda.
Las comidas muy blandas: Todas aquellas comidas de consistencia muy blanda que precisan el uso de la cuchara y que pueden derramarse de la boca, como las sopas, no resultan muy aconsejadas.
¿Son perjudiciales los cubiertos o utensilios de aluminio? : Existe una gran polémica sobre el hecho de que aquellos utensilios de cocina realizados con aluminio pueden ser perjudiciales para el enfermo de Alzheimer. Parece ser que los enfermos presentan niveles de este metal muy elevados. Se cree que este metal, ingerido en cantidades elevadas, podría resultar venenoso para las células del cerebro.

Es probable que los alimentos que consumas tengan mucha relación con lo saludable que se mantenga tu cerebro con el paso del tiempo, según recientes investigaciones en el área de la nutrición.
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Los frijoles y las arvejas son ricos en vitaminas del complejo B, que pueden proteger el cerebro de la atrofia natural que ocurre con el envejecimiento; así como mantener los niveles de azúcar en la sangre y un sistema nervioso saludable. La vitamina B-1 (tiamina) se encuentra, por lo general, en los cereales y granos enriquecidos.
La vitamina C es un antioxidante esencial para una piel sana y el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos, pero algunos estudios sugieren que puede proteger el cerebro contra la demencia. Las naranjas, las limas y los limones son fuentes de ácido ascórbico (vitamina C), al igual que los pimientos dulces, las fresas, los melones, los tomates, el brócoli y las verduras de hoja verde.
La vitamina E es un antioxidante que funciona a nivel molecular para contribuir a la salud de los vasos sanguíneos. Estudios han demostrado que las personas con niveles de sangre más altos de vitamina E tienen menor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer. La vitamina E también podría retrasar el progreso de la enfermedad de Alzheimer, reveló un estudio reciente. Añade vitamina E a tu dieta consumiendo almendras, otros frutos secos y aguacate. 
Las grasas Omega-3 reducen la inflamación en el cuerpo. Científicos de UCLA revelaron que las personas con niveles más bajos de Omega-3 en los glóbulos rojos presentaron una atrofia cerebral mayor y un rendimiento en las pruebas de memoria más bajo. Las mejores fuentes de Omega -3 son los pescados grasos de agua fría, como el salmón, el arenque y la caballa. Ponte como meta consumirlos una o dos veces a la semana.
Entre sus propiedades, la espinaca posee al menos quince compuestos antioxidantes conocidos como flavonoides, los cuales, según se ha demostrado, inhiben la formación de las placas de beta-amiloides que se acumulan en el cerebro de los enfermos de Alzhéimer. Además, la espinaca es rica en vitaminas A y K, ácido fólico y hierro.
Unas tres tazas de café al día pueden protegerte contra la enfermedad de Alzheimer, según los hallazgos de un estudio realizado en el 2012 por University of South Florida. Los adultos mayores con deterioro cognitivo leve que bebían mucho café eran mucho menos propensos a desarrollar completamente Alzheimer durante los próximos dos a cuatro años, que los que consumían muy poco o nada de cafeína.
Nuevos estudios han demostrado que los adultos con niveles bajos de vitamina D, presentan un riesgo mayor de desarrollar demencia, la enfermedad de Alzheimer y otros problemas cognitivos. Tomar sol —sin protector solar— no más de 10 o 15 minutos un par de veces a la semana, podría aumentar tus niveles de vitamina D.
La interacción social —mantener las amistades— es de vital importancia para el aprendizaje y la memoria.

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